
Desde 2024, con Gina Montti, fundadora, y Andrés Moguillanes, trabajamos arduamente como un equipo para hacer arte, pensar el arte, producir pensamiento, generar movimiento cultural, rescatar narrativas, reavivar lo atrofiado y más.
Llevamos adelante una oficina que coordina dos grupos de investigación: uno de filosofía política y otro de filosofía del arte.
Además, producimos eventos de performances y otras disciplinas.
Me siento honrado de formar parte de este grupo que nunca falta a sus citas, nunca llega sin estudiar y siempre está predispuesto a abordar temas complejos, con mirada crítica y falto de ideologías. Exploradores de lo desconocido, peleadores de los límites, tradicionales pero no conservadores, vanguardistas y poéticos.
Todos aquellos y aquellas que sientan la excitación que siente un aventurero al pararse frente a una montaña con cúpula blanca, aquí estamos nosotros para acompañar y liderar.
Horizonte Performático 2.0
Notas sobre la performance en general por Gina Montti Cuando pensamos en performance hay tres elementos que no pueden faltar: el cuerpo, el tiempo presente y el espectador. La performance, como práctica artística, tiene la potencia de unificar esos elementos en una apuesta que se despliega con mayor o menor complejidad según el caso. No se trata únicamente de la presencia física de un cuerpo, ni de la mera coincidencia temporal de un acto, ni de la atención de quien observa: se trata de la conjunción entre esos tres vectores, que al encontrarse generan un acontecimiento irrepetible. Al hablar de performance aparece inevitablemente en el imaginario la figura mítica de Marina Abramović, embajadora de esta práctica, quien sostenía: “La performance es real. El arte de la performance es el único arte en el que el medio es el cuerpo del artista”. Esta definición nos devuelve a la idea de lo sacro, de lo ritualístico, donde el centro se coloca en el cuerpo y en la manera en que este interactúa con el tiempo presente y con la mirada del otro. La performance no se limita a representar: sucede, y en ese suceder pone en juego al artista y al espectador en una relación directa, sin mediaciones. En este sentido, la performance es invasiva: irrumpe en el espacio y sorprende al espectador, dejándole escaso margen de reacción. Esa irrupción puede provocar incomodidad, rechazo, fascinación o entrega, pero difícilmente deja indiferencia. Podría pensarse que el espectador siempre tiene la opción de abandonar la sala, de retirarse y anular así el gesto. Sin embargo, esa retirada no borra lo acontecido: el acto ya se inscribió, ya dejó una huella en la memoria, aunque sea bajo la forma de una incomodidad que se intenta olvidar. La performance nos entrega radicalmente al tiempo presente. Cada acción comienza y termina, y aun cuando se repita, nunca lo hace de la misma manera: el cuerpo no es idéntico, el contexto varía, los espectadores cambian, la energía circula de forma distinta. Cada configuración es, por definición, irrepetible. Esta imposibilidad de repetición convierte a la performance en un campo de intensidad donde lo efímero cobra centralidad. Lo que queda no es un objeto, sino un recuerdo, una experiencia compartida, un registro que apenas puede traducir la densidad del momento vivido. Podría decirse, siguiendo a Francis Alÿs, que la performance comparte con ciertas acciones mínimas o aparentemente inútiles la capacidad de subvertir la lógica del resultado. Empujar un bloque de hielo hasta que se funda, caminar sin rumbo hasta que el trayecto mismo se vuelva sentido: gestos que parecen no producir nada y, sin embargo, transforman todo. Así también la performance nos recuerda que el valor del acto no está en lo que se obtiene, sino en lo que se atraviesa. Cuerpo en acto, tiempo condensado, espectador interpelado. La potencia no radica en la permanencia material, sino en el desajuste que provoca y en la huella que persiste más allá de la acción.
Registro y edición:
Carles Ángel Luppi // www.lobouraniano.com
Música por Arwy // @a_r_w_y
Video de 1 minuto 25 segundos
Video de 10 minuto 22 segundos
Horizonte Performático 1.0
En septiembre de 2024 realizamos nuestro primer encuentro de performance: Horizonte Performático, una serie de ensayos puestos a prueba en la Sala de Proyectos Performáticos del Centro de Arte.
Desde nuestros comienzos, la performance ha sido nuestro principal objeto de estudio: el cuerpo, el espacio y la materia viva como soporte de experiencias compartidas.
En septiembre de 2025 se llevará a cabo la segunda edición de Horizonte Performático.

(teaser) Horizonte Performático: Oficina de Arte Vivo
video por Ángel Carlos Luppi
música por Arwy
El paso de mi tiempo a través de mis afectos
Exhibición de fotos de Carlos Ángel Luppi.
Curaduría Gina Montti
Talk Show Presentación grupo CACoR

TALK SHOW con Carlos Ángel Luppi
Oficina Abierta
Muestra de fin de año 2024 del Centro de Arte Contemporáneo Rulo.
Las obras significan lo que influenció las experiencias del año, los pensamientos y la estética.
2do Premio Adquisición - Galería Departamento 112
En Julio de 2025 participamos en el premio de la galería de arte bonairense Departamento 112.
Con una instalación "Si está seguro de la opción 1 oprima la opción 2"
La instalación cuenta con dos plafones led cuyos switches están invertidos. Es decir, al oprimir el switch de la izquierda se prenderá la luz de la derecha. La obra tiene como eje conceptual la idea de que el conocimiento es siempre variable y que se va desarrollando e incluso contradiciendo con el tiempo, nada es tan blanco ni tan negro, el dogma y lo sublime se acercan más de lo que parece.
Esta obra está hecha para ser activada por el espectador.









































